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Rabu, 12 September 2012

Abofetéame, por favor. Te lo suplico

Sueño contigo y me imagino que hace unos días me dijiste que le habías dado una bofetada a un chico en la discoteca por haberte tocado el culo. Y  cada vez que lo pienso se me pone la polla dura, mi Ama. Al saber que tienes ese carácter duro, dominante y fuerte. Y al saber que eres capaz de abofetear a un hombre en público, delante de todos. Eso me pone y me hace adorarte más aún, ser más sumiso si cabe.

Y tener envidia de de ese chico, claro, porque me hubiera gustado ser yo el que recibiera esa bofetada en público, delante de todos, para besarte luego la mano con la que me has golpeado y darte las gracias por el tortazo. Delante de todos, para que los que lo vean sepan, o intuyan, que soy tu hombre sumiso. Tu novio sumiso cornudo. O tu marido sumiso cornudo. Lo que tú quieras, porque ya lo soy y quiero seguir siéndolo en cualquier condición y circunstancia.

Y me he colocado cara a la pared, con las manos en la espada, las pinzas de ropa en los pezones y la polla dura, muy dura. Porque quiero castigarme por no quererte como te mereces. Sé que te amo, que me entrego a ti, pero tú te mereces más aún. Lo sé. Tengo que amarte aún más todavía, y ser más sumiso, mucho más y al no serlo me castigo yo mismo, porque siempre te podría amar más y entregarme aún más. Lo hago porque quiero ser más sumiso, entregarme más y ser más tuyo. Lo hago para ir disciplinándome en mi sumisión total a ti.  Porque quiero que sea absoluta y que mi amor por ti no tenga límites. Quiero ser tuyo completamente. Tu esclavo de verdad, el que una Diosa como tú se merece. Y aún me queda mucho para serlo de verdad.

 Y si estuviera ahí, contigo, me acercaría desnudo y de rodillas al sofá en el que te echas, pondría las manos en la espalda y te lo diría claramente:
- Ama, necesito que me castigues
- Por qué.
- Porque no te amo lo suficiente, sé que te podría mar más aún y todavía podría ser más sumiso y más cornudo. Porque no lo soy suficientemente y no me humillo ante ti para excitarte como debo,  te mojes y  llames a uno de tus amantes y me hagas el honor de hacerme cornudo.
- Sabes, cornudo mío,  que el mínimo, son cuatro bofetadas y que cuando te castigo no hay piedad y seré dura y severa. Que no soporto las ñoñerías.
- Lo sé, Ama, pero es necesario que me castigue. Lo necesito para redimirme.

Y tú te levantas, me das un ligero  beso en los labios, te separas y me das una bofetada secas y fuerte que me vuelve la cara.
- Gracias Ama.
- De nada, cornudo. Estoy encantada y sabes que me gusta.

Y me has ofrecido la mano con la que me has golpeado para que te la bese y yo te la he besado con devoción. Y luego has mirado mi cara roja, me la has acariciado y me has vuelto a dar un ligero  beso en los labios Muy ligero, porque los morreos son para tus amantes y yo no tengo derecho a esos besos de pasión.. Y tras el beso me has dicho que ponga las manos en la espalda, como siempre me dices cuando vas a abofetearme, y yo las he juntado por encima del culo y he esperado. Y  tú has sonreído y te has echado para atrás para darme otra fuerte bofetada. Más fuerte aún, pero en la otra mejilla.
- Gracias Ama.
- De nada, cornudo. Es un placer.

Y luego otra, y otra, y otra. Me has dado seis fuertes bofetadas (dos más de las previstas), que me han vuelto la cara por su fuerza y me han dejado las mejillas rojas.
- Te he dado seis porque aquí la que manda y decide soy yo. Así que cada vez que me pidas que te castigue no sabrás cuántas te daré, pero serán muchas más de las que te esperas.
Y he aceptado con la cabeza, te he cogido la mano con la que me has abofeteado y te la he besado con fervor, mientras te doy las gracias y te digo que te amo, que quiero ser aún más sumiso y que me has hecho inmensamente feliz, porque ya me siento más libre de culpa por no amarte como te mereces.
- Entonces, cornudo mío, llama a mi amante para que venga a follarme, a hacerte cornudo. Estoy muy mojada.
- Sí, mi Ama.
- Las bofetadas me han excitado. Lo sabes y lo haces adrede para que  te haga cornudo. No tienes remedio. No puedes evitarlo.
- Lo sé, mi Ama -te he dicho mientras cogía el teléfono.

Kamis, 06 September 2012

No sabes qué nombre ponerle a nuestro hijo

No es sólo la forma con la que te abrazas a él y lo besas. O como se las chupas.  O como te lo follas. No es eso. Es  la forma en la que te quedas embobada mirándolo.  Por eso la última vez te dije que había tenido celos. Pocos, pero algo había.
- Un buen cornudo jamás siente celos, sino placer al ver a su mujer gozar en los brazos de otro
- Lo sé, lo sé, pero los siento.
- Tú empezaste esto, tú me forzaste a que tuviera sexo con otro. Ahora ya sabes lo que hay.
- Lo sé, lo sé
- O disfrutas a lo dejamos. Y te vas de casa. Y me pierdes. No pienso dejar esto una vez que lo he conocido. Me gusta demasiado.
-  No, no puedo. No puedo vivir sin ti. No te vayas
-  Pues entonces acepta ser cornudo y disfruta. O vete.

Y no me fui, claro. Me quedé a mirar como te lo comías a besos, cómo le chupabas la polla con delectación, como te subías encima de él para follártelo con pasión, pero también como si quisieras succionarle la polla con tu coño. Se notaba que entre vosotros había algo más que sexo y eso es lo que me dolía.
-  Claro que lo hay. Lo admiro, es un hombre de verdad y no un cornudo sumiso como tú que sólo se le pone dura al ser humillado.
-  Pero es que…
-  Lo sabes. Sólo se te pone durita al verme follar con otro, al sentirte cornudo y humillado.
- Pero es que...
- Es que él  jamás admitiría ni permitiría que a su mujer la follara otro. Ni que la mirara. Es un hombre y por eso lo admiro y me entrego a él.
-  ¿Es por eso?
-   Una mujer jamás admira a un  pelele, a un cornudo sumiso. Necesita a un hombre que la ponga en su sitio, que la haga sentir mujer. Y tú no eres ese hombre.
-  Estás enamorada de él?
-  No lo sé
-  ¿No?
-   No, no lo sé, pero lo que sí sé es que antes de perderlo me mato. No puedo vivir sin su polla, sin follar con él sin que me haga sentirme una mujer.

Desde aquella conversación ya no me dejas mirar como te lo follas. Ahora me envías cortos pequeños grabados con el móvil para que mientras me haces cornudo vea cómo te lo follas. Y eso veo. Veo cómo se la chupas con devoción, como te lo follas con pasión, como te lo comes vivo con los ojos, con tu deseo, con tu cuerpo, con tu coño…Entre vosotros hay algo más que sexo.

Y eso te he dicho cuando has vuelto a casa, me has dado tus bragas llenas de su semen y me has obligado a que me arrodille ante ti para lamerte el coño lleno de él, de su esperma, de su leche.
-  Lame. cornudo. y déjamelo bien limpio.

Y eso he hecho. He lamido tus jugos mezclados con su semen. Ha lamido la excitación que él te ha provocado y las consecuencias de su placer.
-  Lame cornudo a ver si tragando el semen de un macho de verdad adquieres algo de él.
-  Creo que estás enamorado de él –he balbucido atragantado
-  Pon las manos a la espalda y levanta la cara –me has ordenado.

Y cuando lo he hecho me has dado cuatro bofetadas que me han volteado la cara.
-  ¿Quieres que me vaya?
-  No, no quiero perderte –te he contestado deprisa.

 Y me has dado otras cuatro hostias más fuertes.
-   ¿Quieres que deje de hacerte cornudo y me vaya de casa?
-    No por favor –te he suplicado

Y me has dado otras cuatro hostias
-  ¿Quieres que deje de humillarte y te abandone?
-   No por favor –te he suplicado de nuevo.
-   ¿Puedo quedarme preñada de él si lo deseo?
-   ¿Lo deseas?
-   Sí, creo que sí.
-   No lo sé

Y me has dado otras cuatro hostias más fuertes aún.
-  ¿Quieres que te deje?
-   No, por favor
-   ¿Quieres que me quede preñada de él si me apetece?
-  
-   Sé, ¿qué?
-   Sí, quiero que te quedes preñada de él
-   Me alegro. Lo voy a pensar, pero ya sé que cuento con tu permiso. Eres un buen cornudo y eso me alegra. Estoy segura de que también serás un buen papi. Del hijo de otro, de un macho de verdad.

Y te has ido a la cama donde he estado lamiéndote  el culo mientras tú me contabas lo macho que es, lo bien que folla, lo bonita que es su polla, lo excitada que estás cuando vas a verlo. Lo mojada que se te pone el coño cuando te llama. Y la posibilidad de dejar que te preñe como él quiere porque aunque está casado y tiene dos hijos, quiere tener otro contigo, con su amante.
-  Lo que ocurre es que no sé que nombre le pondría al niño. Quizás el de su padre- me has dicho antes de quedarte dormida con una sonrisa  de placer. Y tranquilidad.

Jumat, 08 Juni 2012

Me prostituyes para tu placer


Sueño contigo y pienso que ya  llevo muchos días en castidad y cada día que pasa me siento más sumiso, más cornudo y más puta. Porque me excito al pensar   en que vivimos juntos pero yo no tengo trabajo y tú tienes que trabajar todos los días, por lo que no puedo permitirme darte los lujos que yo quisiera. Los que tú te mereces. No puedo mimarte como debo y quiero.

Y entonces te he propuesto, de rodillas, que me prostituyas. Que me vistas de travestí y me prostituyas para que me follen tanto tíos como parejas, cobre por ello y eso dinero podamos destinarlo a tus lujos y caprichos.

Y tú has dicho que bueno, que te enternece mucho eso deseo de complacerme, pero que sobre todo te excita la idea de  poner en evidencia el poder que tienes sobre mí al humillarme así.  Y has dicho que sí. Pero déjame que antes me lo piense. Y te has sido al cuarto de baño y yo me ido detrás de ti por si me necesitas, por si necesitas mi lengua para usarla de toallita después de hacer pipi.
- Pero esta vez quiero que te tragues toda la meada completo- me has aclarado-. Y  por cada gota que se te caiga de la boca, que no te tragues, te daré 10 azotes. ¿Estás de acuerdo?
- Sí, amor mío.
- Y me has puesto en la bañera, te has puesto a horcajadas sobre mí y me has llenado la boca de tu meada, que yo he ido tragando, aunque sin poder evitar que se me cayera alguna gota.
- Ya sabes el castigo que te espera. Anótalo en la Libreta de castigos.
- Si, amor mío.
- Y ahora déjame que me siente sobre tu cara. Necesito pensar lo que me has dicho.
- Tómate todo el tiempo que quieras, te decía mientras tenía tu culo y tu coño aplastando mi cara.
- De acuerdo, mi amor.

Y así has estado mientras yo procuraba lamerte el culo, hasta que te has levantado, nos hemos duchado, me has vestido con tus braguitas bajo el pantalón y me has llevado a la casa de citas de una amiga que conoces del colegio; un piso donde se prostituyen chicas, chicos y travestís, pero cuando tú has hablado con tu amiga le has dicho que yo sólo follaré y seré follado como travestí.

Así que has acordado una fecha para que empiece a prostituirme y le has dado el número de tu cuenta del banco en el que te ingresará 'mis' honorarios de puta para que sólo tú puedas disfrutar de ese dinero en lujos, caprichos y tus gastos personales.

 Cuando empieza a trabajar, porque  antes  quiere adiestrarme y me has dicho que a partir de ahora tendré que orinar sentado como las chicas, me maquillarás todos los días para que me haga a la idea de ser un putón y me has advertido de que aunque esté con travestís, tíos, tías o parejas, siempre he de estar en una actitud sumisa con ellos porque ellos serán mis amos.
- Para eso pagan- me has aclarado. Y así se te anunciará en el catálogo de la casa y en la página web donde están todas las putas, travestís y servicios
.
Y luego me has hecho  algunas fotos en crossdresing para mandárselas a tu amiga y que me incluya en la web como puta travestí sumisa y has proseguido mi adiestramiento de puta sumisa, hasta que te has convencido de que ya estaba preparado/a y me has llevado a su piso para dejarme allí en sus manos.  Y  me he quedado allí para ser prostituido por ti como travestí, para chupar pollas, coños, culos y ser follado como una puta, muy puta,  pues tú ya te habías encargado de abrirme el culo para que estuviera suave y bien abierto, obligándome a dormir por las noches con un consolador en el culo.

- Adiós, cornudo- me has dicho al despedirme con un beso en cada lado de la frente.
- Adiós, amor mío -te he respondido.
-  Disfruta de las folladas mentalmente porque te dejo con el cinturón de castidad, me llevo la llave y no podrás correrte.
- Sí, amor mío. Lo que tú quieras.
- Volveré a por ti cuando hayas ganado lo suficiente para mis caprichos que son muchos. 
- Sí amor mío.
- Y conéctate por la noche a la web cam.
- ¿Quieres ver como me follan y prostituyen por ti?
- No quiero ver como te follan y prostituyen a ti, mientras yo estoy en la cama follando con otro macho. Quiero que me veas, cornudo, te sientas cornudo y además humillado al saber que estás siendo follado, azotado y humillado por otros, mientras yo follo y te hago cornudo. Sólo pensarlo hace que ya haya mojado la braguita.
- Sí, amor mío. Lo que tú quieras. Haré lo que tú quieras.
- Lo sé, cornudo, porque ya tienes la polla dura dentro del cinturón de castidad. Y todavía no has hecho nada.  Eres un vicioso pervertido. Una  zorra sumisa travestida y puta, muy puta.



Rabu, 30 Mei 2012

Cornudo para toda la vida

A tus padres les dijiste que no podíamos tener hijos y que lo habíamos adoptado. A tus compañeros de trabajo también. Sólo tus amigas sabían la verdad: que no era mi hijo pues el niño era fruto de los cuernos, de tus folladas con un negro porque quería humillarme hasta lo más profundo, llevarme subespacio de placer en el que existe un amor total y absoluto, sin límites y en el que yo soy feliz al gozar con tu libertad total y absoluta, mientras yo no tengo absolutamente ninguna libertad.

Y así fue como lo hiciste. Follaste con uno de tus amantes negros y que quedaste preñada. “Por supuesto que él hizo de mamporrero para quedarme preñada de otro”, le dijiste a tus amigas cuando te preguntaron muy interesadas. “Él sabe que es un cornudo total y que el niño negro será un recordatorio para todo su vida de sus cuernos, de que es cornudo. Se sentirá cornudo al cambiarle los pañales, al verlo crecer, al llevarlo al colegio y todo el resto de su vida. No creo que haya un mejor recordatorio y constante, día a día, y hora a hora, de que es un cornudo sumiso.

"No hay una demostración mayor de amor, porque ya sabéis:  él no ha follado conmigo jamás, nunca, ni en la noche de bodas. Y nada y nada más conocernos e intimar le di unas unas pastillas para que se quedara totalmente impotente". Eso les decías mientras me mandabas a prepararle a tus amigas unas copas. Y cuando regresé de la cocina seguiste con tu monólogo. "Él era ya casi era impotente, sólo se le ponía dura al cornearlo y humillarlo,   pero lo acentué aún más para que no hubiera dudas".

- ¿Verdad cariño? -me pregunaste delante de ellas.
- Sí, amor mío. Todo es cierto.
- Eres feliz, cornudo mío.
- Sí, mi amor. Soy muy feliz.
- Por qué. Explícale a kis amigas por qué eres tan feliz.
- Porque te amo y siento mucho placer siendo tu cornudo sumiso.
- Gracias, amor. Eres un cornudo con matrícula de honor y estoy muy contenta de ti. Te amo.
- Yo también te quiero, amor mío y soy feliz mientras me haces tu cornudo total y absoluto.

- Lo sé cariño. Lo sé y por eso te quiero. Y porque me  excita sobremanera coger el enorme pollón duro de mi amante y compararlo con su pollita, con su pito caído -le dijiste a tus amigas-.  Es lo que más me pone.
- ¿Verdad que sí, cornudo mio?
- Si, amor mío. A mí también me excita mucho que me humilles, aunque no se me ponga dura.
- Claro, porque tú tienes pito y no polla.
- Es cierto, lo mío es un pito.
- Un ricdículo pito-clítoris, ¿verdad cpornudo?.
- Sí,  amor mío.

Y luego te has vuelto para hablar con tus amigas y les has dicho lo mucho que te excita el amor que siento por ti.
- Porque el me ama, que lo sepáis y yo lo quiero a él con locura. Cuanto más se entrega, más se humilla y más cornudo lo hago, más lo amo -les has aclarado-. Pero como os decía, cuando ya estoy muy mojada por la humillación,  me pongo a follar delante de él y luego le obligo a chuparle la polla a mi amante para darle las gracias por hacerlo cornudo. Es tan feliz, que no dejo nunca de hacerlo para que no se le olvide que me ama más allá de toda razón, límite o convención social. Que para él sólo existo yo, que soy su vida, que soy un fruto prohibido y que lo que a él le está prohibido está al alcance de cualquiera que yo desee. Que todos pueden follar conmigo, si me apetece, excepto él que se morirá sin haber penetrado mi hermoso coño. Y aunque os resulte extraño, mis queridas amigas, eso es lo que más le excita: tener la certeza de que jamás follará conmigo.

Minggu, 20 Mei 2012

Me haces cornudo virtual



Mientras te espero me ensueño con que tú yo ya somos parejas estable, que ya me has puesto los cuernos con tu ex-pareja Abel y que ahora planeas tu siguiente aventura. Y para explicármelo te has sentado en el sofá, me has puesto de rodillas frente a ti, has metido mi cabeza entre tus muslos y me has dicho que te lama el coño, mientras me cuentas tus proyectos, los tíos que te gustan y te mojan el coño. 

Y me  cuentas con detalle cómo son, qué te gusta de ellos qué te harían y que les harías, mientras yo te lamo y como el coño y paladeo los jugos de la excitación al pensar en que te follas a otro. El placer que te produce decirme que te follarías a Manuel, del trabajo o de nuevo a Abel;  un ex-novio y uno de los amigos de tu pandilla. O a Luis, que vive en el mismo edificio de nosotros y con el que nos cruzamos en el ascensor.

Y yo te lamo los jugos que te produce pensar en ellos, en que te gustaría follártelos, mientras te digo que te quiero, que te amo y que quiero ser mas tuyo y más sumiso cornudo. Porque aunque todavía no lo sea, yo lo siento.Que te amo y que no puedo vivir sin ti. Que te necesito hasta para respirar y que estoy ansioso de poder demostrarte mi amor, siendo tu más sumiso adorador.

Porque no encuentro otra forma amarte que no sea siendo tu sumiso porque mi amor por ti me lleva a entregarme a ser cada día más sumiso y a desear ser más y más cornudo. Porque esa es mi forma de amar, de demostrarte mi amor. Porque es mi forma de amar y porque no veo mejor forma de demostrarte mi inmenso amor que siendo tu más fiel sumiso.

Y aún me parece poco, mi vida. Ser tu sumiso me parece poco, muy poco y aspiro a poder llegar a más, a donde tú quieras llevarme para que tu placer sea lo único que nos importe. A que te sirvas de mí para darte gusto, a que llegue un momento en el que sólo existas tú, tus caprichos y tu voluntad porque yo habré dejado de existir como persona para ser exclusivamente tuyo. Porque quiero ser cada día más sumiso a ti, a tus caprichos, a tus antojos, a tus deseos y a tu severa crueldad de Ama, cariñosa y dulce, pero también estricta, dura y severa. Te quiero, amor mío, te he dicho mientras noto que tú te estiras y te corres sobre mi cara.

Kamis, 17 Mei 2012

Sí, mi Ama; sí, amor mío

Sueño contigo y pienso que te he encontrado, que estamos juntos y que acabas de llegar de casa de uno de tus amantes. Y te has sentado a mi lado en la cama, me has quitado el cinturón de castidad y has cogido mi polla (tu lo llamas pito, porque dices que no tengo polla como los demás) y has comenzado a acariciarme mientras me contabas que habías cenado con él, habías ido a bailar, te había besado y metido mano y te lo habías llevado a un hotel para follártelo.

 Aunque antes has conectado el portátil, has conectado la cámara web y me has llamado para que me arrodillara frente a nuestro ordenador y mirara por la webcam, cómo follabas con él. Como te lo follabas porque he visto que te montabas encima de él, te clavabas su polla y lo cabalgabas como sueles hacer. Con frenesí y pasión, mientras él te chupaba las tetas; esos deliciosos pechos que yo jamás he besado y lamido porque para mí son un fruto prohibido.

Y cuando te has corrido te has echado a su lado para acariciarlo y besarlo, y volver a excitarlo una y otra vez, porque lo habéis hecho unas cuantas veces, según he visto por la webcam, hasta que os habéis quedado dormidos y yo me he ido a dormir también para esperar a que llegues al día siguiente con las bragas en la mano.
 - Huele el placer que me ha provocado otro hombre, un macho de verdad que sabe satisfacer a una hembra - me has dicho al llegar a casa.

Y yo he cogido las bragas y las he olido, mientras tú me llamabas cornudo y me besabas en los dos lados de la frente.
 - Eres cruel - te he dicho.
- Lo sé, amor mío, pero es necesario que lo sea. Por tu bien.
-¿Vas a ser cada día más cruel?
- Cada dia amor mio, cada momento, cada hora, cada segundo, que no te quede duda de ello, porque es así como te demuestro el amor que te tengo.
- ¿Disfrutas de verdad siendo cruel?


- Mucho amor mio.
- Me excita que me lo digas y que goces con mi sufrimiento
- No podría esperar mejor sentimiento de tu parte, se que gozas si yo gozo, sé que te llenas de placer si yo estoy llena de placer. Sé que disfrutas si yo lo hago y por ello amor mio, estoy dispuesta a ser cada día más cruel. Sólo solo así podrás disfrutar tu también. - ¿Lo entiendes?
- Sí, mi Ama.
- ¿Lo aceptas?
- Sí, amor mío.
- He mojado la braga sólo al oírte.
- ¿Y tú me quieres, mi Ama?
- Te amo muchísimo, mi querido cornudo. Pero sabes que después de gozar con otro tengo que azotarte el culo. ¿Lo comprendes?
- Sí, mi Ama.
- Lo aceptas complacido?
- Sí, mi Ama
- Suplícame que te azote, mi querido cornudo.
 - Te lo suplico, mi Ama.



Y me has vuelto a poner el cinturón de castidad, sin haber permitido que me corra, y me has cogido luego de la mano y me has llevado a la pared donde me he apoyado con las manos dándote la espaldas, mientras tú regresabas con la fusta y comenzabas a azotarme el culo, mientras yo te daba las gracias por cada azote y te decía que te quería, que te amaba. Y tú volvías a azotarme el culo, mientras me llamabas cornudo tras cada azote.